La educación es una de las llaves favoritas de la libertad y de los sueños… Así que sé libre y atrévete a soñar.
Cuando somos niños tenemos muchos sueños. Pero con el paso del tiempo, las influencias del diario vivir van apagando algunos de esos anhelos. El afán y la ansiedad nos van quitando la hermosa creatividad de nuestra niñez.
Luego de varios meses de esfuerzo y teniendo en marcha mi aventura como ciclo-turista pude reunirme con personas de más tierna edad para conversarles de mi experiencia y de lo lindo de soñar. Animarles a cumplir sus metas, no limitándose por las condiciones adversas, sino avanzando un día a la vez. Perseverando un día más y otro día menos, pero siempre avanzando hacia su objetivo, así como lo hago con mi viaje.

Mi corazón palpita con cada pedaleo, mientras las ruedas de mi bicicleta giran, como la vida misma, llevándome hacia una nueva aventura cada día. En el camino, conocer a tanta gente bella, con su diversidad de cultura. Una diversidad de la cual soy parte, y al mismo tiempo soy único, alguien especial, como cada uno de los que hoy respiramos, pues Dios nos ha hecho especiales a cada uno y con las capacidades suficientes para enfrentar nuestros retos.

Sueños de América se basa precisamente en eso, en ponerle alas a los sueños…

Somos soñadores por naturaleza y a nuestro corto paso por la vida, debemos lograr sentirnos con el alma plena y repleta de satisfacción por haber concretado nuestros propósitos, por haber cumplido nuestros sueños, y de ser posible, haber inspirado a otros a cumplir los suyos propios, esto último es lo que quiero lograr con mi proyecto Sueños de América.

Quiero retribuir a través de esta iniciativa un poco de lo mucho que la vida me ha dado, llevando un mensaje de inspiración a los niños, niñas y adolescentes de las distintas escuelas que voy encontrando por mí paso por el continente americano. Quiero animarlos a que enfrenten sus miedos y sepan que sí es posible luchar contra las adversidades y salir victoriosos.

También quiero transmitirles la importancia de respetar y conservar la naturaleza; enseñarles con las imágenes captadas a largo de mi recorrido lo hermoso de conocer otras culturas y sus recursos, que todos los países tienen bellezas por descubrir y disfrutar, y que en América todos somos hermanos. Las fronteras no se hicieron para separarnos.

Por otro lado, deseo enseñarles que el ciclo-turismo es una práctica deportiva que no discrimina, que es una forma sencilla de tener sano esparcimiento y adquirir conocimientos.

Uno de los regalos más hermosos que el viaje me ha dado, fue comprender que no estamos aquí por casualidad, Dios nos dio capacidades infinitas para aprender, comprender, amar, dar, saber, recibir con humildad y enseñar.

Embajador de Ciclistas Sin Fronteras

 

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