Desde Uruguay hasta Alaska en Bicicleta.
Este viaje comenzó en el 2016 desde Uruguay, recorriendo caminos, paisajes y culturas increíbles. En el 2022, mientras cruzaba el estado de Chihuahua, tuve la fortuna de conocer a Fernanda Lem. Desde ese momento, decidimos continuar juntos esta travesía hacia nuestro sueño de llegar a Alaska.
En Estados Unidos
Seguimos rumbo al norte, con la vista puesta en Nueva York y más allá. No tenemos una ruta fija, pero hay muchos lugares que queremos descubrir y visitar. Vamos trazando el camino a medida que avanzamos, y cada parada se convierte en una nueva experiencia.
Cada cuatro o cinco meses salimos del país, ya que solo podemos permanecer un máximo de seis meses. En esos momentos guardamos las bicicletas en un storage y regresamos un tiempo después para continuar la travesía, retomando el camino justo donde lo dejamos.
¡Gracias por ser parte de este viaje y por acompañarnos en cada pedalada!

Un Mundo Maravilloso: Lugares que nos han Robado el Corazón.
Un breve recorrido en imágenes por los rincones más increíbles de América, donde cada paisaje cuenta una historia y cada momento queda grabado para siempre.








Los Retos del Camino
Momentos de duda, decisiones difíciles y desafíos inesperados que pusieron a prueba nuestra pasión por esta travesía.

La Despedida que Nunca Llegó.
Uno de los momentos más difíciles de esta travesía fue perder a mi padre durante la pandemia del COVID. Las fronteras estaban cerradas, y no tenía los recursos para regresar. Sus últimas palabras quedaron grabadas en mi corazón: ‘Cuando regreses, yo no estaré aquí.’ Aunque no pude despedirme, su amor me acompaña en cada paso del camino.”

El Camino Robado y Recuperado.
En esta travesía, hubo momentos en los que sentí que todo se desmoronaba, como cuando me robaron mi bicicleta por primera vez en Brasil y, más tarde, en Honduras. Era más que un medio de transporte; era mi compañera de viaje. Perdí todo. Pero, como por arte de magia, o gracias a la bondad y el amor de la gente, logré recuperarla en ambas ocasiones. Esos actos de solidaridad me recordaron que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay luz en las personas que cruzan nuestro camino.

El Golpe más Fuerte al Ego.
Uno de los momentos más duros de este viaje fue cuando tuve que buscar comida en la basura. Y no solo una vez. En esos instantes me cuestioné todo: por qué había dejado mi trabajo estable en sistemas en Uruguay, por qué me arriesgué a esta vida de incertidumbre. Sin dinero y sin poder conseguir trabajo, me sentí en el punto más bajo. Sin embargo, ese golpe al ego me enseñó humildad, resiliencia y la fuerza de seguir adelante, recordándome que incluso en los momentos más difíciles, hay un propósito en el camino.

El Dolor del Desapego
Al inicio, el desapego fue material: dejar atrás la comodidad y aprender a vivir con poco. Pero con el tiempo, el verdadero dolor fue emocional. En el camino conocí personas increíbles, amigos que marcaron mi vida, pero tenía que seguir adelante sin mirar atrás, sin saber si los volvería a ver. Ese desprendimiento constante ha sido de los desafíos más grandes de esta travesía. Fue entonces cuando surgió la idea de compartir mis experiencias y mantener el contacto a través de las redes sociales, como una forma de mantener vivos esos lazos, aunque la ruta nos lleve por caminos distintos.
Los Mejores Momentos de la Travesía
Decisiones que cambiaron mi vida, encuentros que dejaron huella y experiencias que me transformaron para siempre. A lo largo de estos años recorriendo América, he descubierto no solo paisajes increíbles, sino también el poder de seguir mis sueños y vivir en armonía con lo inesperado.

Conocer a Fernanda
En un viaje inesperado, cruzando el norte de México desde Monterrey hasta Tijuana, la vida me sorprendió. En medio de desiertos y caminos interminables, conocí a la mujer más valiente, inteligente e increíble que jamás había conocido. Desde entonces, viajamos juntos, escribiendo nuestra historia en cada kilómetro.

Caminando sin rumbo, sobreviviendo con lo esencial
En esta travesía por América, hubo momentos en los que la bicicleta quedó atrás. Uno de ellos fue en México, donde tuve que renovar mi permiso de migración. Durante dos meses caminé desde Guatemala hasta Veracruz, con solo una pequeña bolsa que llevaba un sartén, sal y anzuelos. Sobreviví pescando, trabajando en lo que podía y encontrando en lo simple una nueva forma de avanzar.

Escribir nuestra historia, un nuevo comienzo.
Compartir nuestra aventura en redes sociales nos permitió conectar con personas de todo el mundo, pero escribir un libro llevó nuestra historia a otro nivel. Este proyecto no solo nos permitió inmortalizar nuestras vivencias, sino que también nos ayudó a monetizar nuestro sueño.
Gracias a las ventas del libro y el apoyo inagotable de las personas, logramos adquirir mejor equipo para grabar y enfrentar con mayor comodidad los duros fríos . Fue un momento crucial que nos demostró que cada palabra y cada experiencia compartida puede abrir nuevas rutas en el viaje de la vida.

De la bicicleta a la mochila: un giro inesperado.
Una de las experiencias más increíbles fue cuando, por segunda vez, tuvimos que dejar la bicicleta para renovar el permiso de migración, esta vez en Estados Unidos. Decidimos pausar nuestra travesía en dos ruedas y embarcarnos en una nueva aventura.
Primero recorrimos República Dominicana de Moto, viviendo momentos únicos. Luego, con mochilas al hombro, exploramos Medio Oriente, parte de Asia y Europa. Y fue en Finlandia, en medio de esta increíble travesía, donde nos comprometimos con Fernanda, un momento que marcó un nuevo capítulo en nuestra historia. Este cambio inesperado nos mostró que, sin importar el medio, el viaje siempre continúa, lleno de sorpresas y aprendizajes.